Philine Maurus
Acerca de la exposición “Kunst braucht Raum”
de Gabriela Pavón de Naumann
Inaugurada el 21 de noviembre del 2004
Gabriela Pavón
Proveniente de México. El largo tiempo que ha pasado en Europa ha ayudado a reafirmar sus raíces en las culturas maya y azteca. Aquí, en otra cultura, ella añora la experiencia diaria y la vida provista por las culturas populares de México. Por esto, Gabriela solo puede sentir esta conexión en un nivel intelectual. Esto lo hace por medio de libros acerca de la lengua de las formas y los simbolismos de esta lejana, extraña e intemporal cultura.
Sus pinturas son intelectuales también, porque envían al espectador en una búsqueda personal mediante los trazos. ¿Qué signos han sido “copiados” de los viejos certificados? ¿Qué es compartido libremente? ¿Los signos tienen algún significado? Si es así, ¿Cuál? Puesto que en Europa no estamos familiarizados con la vieja lengua mexicana de la pintura, queda al espectador la interpretación de las pinturas creadas por Gabriela.
El espectador puede sentir una relación vaga con la pintura, sin poder señalarla exactamente. Gabriela hace más fácil el trabajo del espectador, ya que utiliza materiales naturales, por ejemplo tierra y arena, que permiten su fácil interpretación simbólica. Sin embargo, ella prueba ser una hija del mundo industrializado ya que utiliza materiales naturales que son productos industriales: una placa fina de aluminio. Un fondo más duro es apenas concebible. La tela y la madera hubieran sido más sensibles y suaves. La hoja fría y dura mantiene al espectador a distancia, y nunca provee un sentimiento de comodidad. Los trazos llevan a una búsqueda porque, aunque no conocemos mucho de la cultura maya, sí sabemos que fue una cultura dura y parcialmente cruel. Y este conocimiento es utilizado a fondo por Gabriela al realizar sus obras, la dureza que se convierte en crueldad al tratar la hoja de metal que ha sido: martillada, doblada, maltratada y perforada –hasta el punto en que, por medio de sus manos, este perfecto producto industrial ha adquirido su propia identidad. Esta hoja de metal es ahora un individuo: lleno de heridas, cicatrices –frecuentemente con orillas ásperas y esquinas desaparecidas, con muchas tonalidades de color y arena. En esta mezcla Gabriela a menudo cepilla acrílico y óleo y lo raspa para crear superficies.
Para crear algo tan salvaje, Gabriela Pavón debe de tomar un paso adelante: ella trabaja en el suelo, tiene que moverse rápida y dinamicamente, ella “lucha” con el material –con la certeza de salir victoriosa de esta pelea para poder imprimir su estampilla artística en el material- y por medio de esto, el producto es una pieza de arte impresionante. Muchas veces, llena de un simbolismo secreto y por medio de una elección reducida de colores definitivamente, un placer estético. Quien sea recordado de las piedras mágicas como cifras de una “juventud salvaje”, es tan apto como el observador que asocia estas piezas con los viejos caracteres secretos mexicanos. Ambos son aplicables, porque ambos, los jóvenes y los viejos, están unidos en las obras de Gabriela Pavón.
|